viernes, 19 de febrero de 2016

VITAMINA D Y CANCER

Dr. Arcenio Estévez Medina.
La vitamina D forma parte del grupo de las liposolubles, junto a la vitamina A, E y K.  Es muy importante para que los huesos estén en buen estado.  Basta con recibir un poco de sol cada día (10 a 15 minutos) para tener buena cantidad de este micronutriente.  Por esta razón algunos les han llamado la vitamina solana.
Los rayos del sol crean la vitamina D en la piel, pero producen, además, beta-endorfina y hacen que el endotelio libere óxido nítrico, un potente vasodilatador, que ayuda a mantener la buena circulación sanguínea y la presión arterial dentro de los límites normales. 
Ayuda a controlar los niveles de colesterol en sangre.
Como el cuerpo utiliza el colesterol para elaborar esta vitamina, se reducen los niveles de este lípido en la sangre a medida que es empleado como materia prima para producir esta sustancia.  Se considera que la vitamina D está normal cuando se reporta entre 50 y 70 ng/ml de sangre.
La vitamina D y su papel en el cáncer.
Esta vitamina es utilizada para controlar el daño producido por diferentes causas en las células.  Un estudio de JoEllen Welsh -citado por el Dr. Joseph Mercola en un artículo- de la Universidad de Nueva York en Albany, capital de este Estado, demostró que al inyectar Vitamina D en mamas humanas con células cancerosas, el 50 por ciento de ellas, perdieron vitalidad y sucumbieron muy pronto.  Esta es una acción beneficiosa parecida al tamoxifeno, un fármaco aprobado para el tratamiento del cáncer, pero esta vitamina no produce los efectos secundarios del referido medicamento y su precio es muy bajo.
La deficiencia de vitamina D es considerada un importante factor de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, enfermedad cardiovascular y el cáncer, de acuerdo a una investigación publicada por la Asociación Médica de la India.  Varios estudios han relacionado la prevención de tumores malignos con niveles normales de esta vitamina y entre estos se encuentran el cáncer de páncreas, pulmón, ovario, próstata y piel.     
Los órganos que intervienen en la utilización y disponibilidad del calcio –intestino, rinón, hígado, huesos y confirmado por investigaciones recientes, próstata, mama, cerebro, corazón y sangre-, tienen receptores de la vitamina D y contribuyen con la prevención del cáncer por diferentes mecanismo.
Alimentos y vitamina D.
Con el desarrollo de la nutriología clínica y la industria de los alimentos, cada día, un mayor número de productos son fortificados con esta vitamina y esto es positivo para suplir las demandas de este micronutriente, pero lo más recomendable es que el ser humano lo obtenga a partir de la acción del sol al incidir en la piel, que produce esta vitamina empleando como base al colesterol de la persona, transformado de manera natural, por los rayos ultravioleta, en ella.

Encontramos mucha vitamina D en los pescados y en mayor proporción en atún y salmón. También en el aceite de hígado de pescado, hígado de mamíferos, el huevo,  queso y la leche.    

GRASA EN EL HÍGADO O ESTEATOSIS HEPÁTICA

GRASA EN EL HÍGADO O ESTEATOSIS HEPÁTICA
                                                   Dr. Arcenio Estévez Medina.  
Un gran número de personas tiene grasa en el hígado o esteatosis hepática como se le conoce en terminología científica a este problema. Parece que esta situación no preocupa a nadie y algunos se atreven a decir que es normal.  Sin embargo, muchos tratadistas del tema afirman que este mal puede estar asociado a hepatitis, trastornos de los lípidos (colesterol y triglicéridos elevados) y hasta a piedras en la vesícula biliar.
La verdad es que la mayoría de las personas que tiene grasa en el hígado no presenta ningún síntoma como consecuencia de esto; pero su presencia nos debe mover a investigar la posibilidad de que el afectado tenga riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular, diabetes y otros males.
Los enfermos y los médicos se enteran de que tienen este problema en una sonografía abdominal hecha de manera rutinaria, pero una vez conocemos esta realidad debemos empezar a investigar las posibles causas para prevenir situaciones difíciles en el futuro.  
La esteatosis hepática de acuerdo a la intensidad de grasa puede ser: leve, moderada y severa.  Otros la clasifican en: esteatosis hepática 1, 2 y 3.
Causas de esteatosis hepática.
La alimentación rica en grasa, el consumo rutinario de la llamada comida rápida, el uso de hidratos de carbono cada vez más refinados, el reemplazo de la sacarosa por jarabe de maíz alto en fructosa por los fabricantes de bebidas gaseosas y otras empresas procesadoras de jugos han facilitado esta situación.   
Por otro lado, la vida sedentaria, propia de la sociedad actual, caracterizada por el transporte masivo, el aumento del uso de la televisión, computadora y teléfonos inteligentes facilitan que haya una mayor acumulación de grasa en los órganos del cuerpo como fuente de energía y el hígado no es la excepción.
Hay mayores posibilidades de que una persona con un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más kilogramos por metro cuadrado tenga esteatosis hepática que otra con una cifra inferior a ésta.  Lo que también se vincula a elevación de los niveles presión arterial, glucemia y lípidos, aumentando, además, el riesgo de infarto agudo al miocardio, accidente cerebro vascular (ACV) e incrementando el nivel de morbilidad y mortalidad.
¿Qué debe usted hacer si tiene grasa en el hígado?
Después de conocer los niveles de lípidos y glucemia debemos iniciar el manejo del cuadro clínico.  No podemos quedarnos tranquilos como si nada hubiera pasado.  Si los lípidos y/o la glucosa están altos en sangre, de inmediato debemos diseñar la dieta correcta y el tratamiento de lugar para prevenir las consecuencias de esto. 
Le elaboramos un plan de actividad física de unos 45 minutos diario para que la persona lo haga todos los días.  Se debe empezar con media hora y se va subiendo tres minutos cada día hasta llegar a la meta.
La dieta se debe calcular en base al peso del individuo y de acuerdo a otros problemas de salud que presente, siempre debe ser personal, no podemos hacer un menú igual para todos los enfermos que tienen este o cualquier otro mal.
Como regla general debemos evitar los alimentos fritos, la comida rápida, el abuso de alimentos de origen animal y en este caso debemos preferir al pescado. 
También es recomendable consumir cereales integrales, evitar los hidratos de carbono refinados, consumir muchas ensaladas frescas, si vamos a usar pollo es mejor si es pechuga a la plancha o al vapor. 
Se aconseja integrar en la dieta a las legumbres y vegetales a vapor (brócoli, coliflor, espárrago, vainitas, molondrones, repollo entre otros).  Estos alimentos son ricos en fibra y el aumento del consumo de ésta puede descender los niveles de colesterol hasta en un 25% y lo mejor de todo es que esta reducción se hace en base a lipoproteína de baja densidad (LDL), también conocida como colesterol malo, sin afectar de manera significativa las cifras de lipoproteína de alta densidad (HDL) o colesterol bueno, de acuerdo al libro Conocimientos Actuales sobre Nutrición, de Bárbara Bowman y Robert Roussell, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el 2003.   

Del huevo es mejor consumir la clara y no la yema.  También restringir los embutidos y si se van a usar de todas maneras, lo ideal es que se prefieran los elaborados con pavo o pollo. 

QUE HACER CUANDO LOS TRIGLICERIDOS ESTAN ELEVADOS EN SANGRE

                                                    Dr. Arcenio Estévez Medina.
Con el estilo de vida cada vez más sedentario y la alimentación que estamos llevando, hay una tendencia cada vez mayor a que se eleven los niveles de triglicéridos y colesterol en la sangre. 
A estos lípidos se les llama triglicéridos debido a que están formados por tres cadenas de ácidos grasos entrelazados por una molécula de glicerol.  Se encuentran en cantidades significativas en la mayoría de los tejidos humanos, excepto en el cerebro, donde su presencia es muy pobre. Representan la porción más grande de las grasas que tenemos en nuestro organismo, llegando al 99 por ciento del total y junto a la glucosa constituyen un imprescindible combustible para el funcionamiento de nuestro cuerpo.
Se considera que los triglicéridos están normales cuando sus niveles se encuentran en 150 mg/dl o menos.  Las elevaciones de esta sustancia no necesariamente están relacionadas con una mayor posibilidad de sufrir un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular.  Sin embargo, si estos parámetros están elevados y a esta situación se agrega una elevación del nivel de LDL (Lipoproteína de Baja Densidad), entonces sí aumentan los riesgos de padecer estas enfermedades.  No obstante esta relación, en las placas de grasa en las arterias estudiadas en cadáveres de personas que han muerto de coronariopatías, se ha hallado una concentración muy baja de triglicéridos respecto a la cantidad de LDL. 
¿Por qué se elevan los triglicéridos en sangre?
Podemos tener los triglicéridos altos por sufrir una enfermedad genética llamada hipertrigliceridemia familiar que se hereda de forma autosómica dominante. En este problema el paciente también presenta elevaciones de los niveles de ácido úrico y  glucosa en sangre.  Este caso tiene un alto riesgo de presentar depósito de grasa en las arterias y constituye un factor de alto riesgo de sufrir un infarto agudo al miocardio.
La causa de hipertrigliceridemia puede ser una dieta desequilibrada donde el consumo de lípidos sea muy alto y como los triglicéridos son los lípidos más abundantes en esta alimentación, lo más lógico es que esta sustancia se eleve en la sangre del consumidor que no dispone de buenos mecanismos de metabolización y eliminación de la misma.
Las personas con una vida sedentaria tienden a subir las cifras de triglicéridos igual que las de colesterol ya que tienen un bajo consumo de energía y los excedentes se almacenan en forma de grasa y como los triglicéridos constituyen la mayor parte de ésta, lo más lógico es que se eleven.
Cuando un individuo tenga hipertrigliceridemia y no se encuentre la razón, debemos revisar si está tomando diuréticos porque algunos de estos fármacos tienden a subir los valores de estas grasas en sangre.      
En muchas mujeres las elevaciones de los triglicéridos pueden deberse a que están tomando pastillas anticonceptivas elaboradas con altas concentraciones de estrógeno.  Esta posibilidad debe valorarse a la hora de evaluar a una paciente hipertrigliceridémica antes de instalar la dieta y cualquier otra medida para manejar este problema.  Además, el médico está en la obligación de hacer el análisis de colesterol y triglicéridos a la mujer, previo a la prescripción de un anticonceptivo oral o cualquier otro medicamento de origen hormonal.     
Manifestaciones de la elevación de los triglicéridos en sangre.
Con mucha frecuencia encontramos como signo de elevaciones de los triglicéridos y el colesterol esteatosis hepática o grasa en el hígado. Hay pacientes que tienen sensación de hormigueo en manos y pies, zumbido de oídos y mareos como consecuencia de tener altas las cifras de este lípido en su sangre.   
Debemos destacar que algunas personas tienen triglicéridos altos y no presentan signos ni síntomas y este dato es un hallazgo ocasional cuando se hace una medición rutinaria de laboratorio clínico.
Un estudio realizado en el hospital Saint-Antoine de París, demostró que las personas con triglicéridos altos en sangre, si también padecen de migraña y elevación del colesterol LDL, tienen 10 veces más riesgo de sufrir de un accidente cerebro-vascular o derrame cerebral que las demás.    
Dieta recomendada para los que tienen hipertrigliceridemia
La persona debe comer muchos alimentos con fibras como ensalada verde, vegetales a vapor (brócoli, coliflor, vainita, molondrones, espárrago, repollo, tayota, entre otros).  Estos pacientes también deben incluir en su alimentación cereales integrales sin azúcar.  Son opciones de mucha fibra y el aumento del consumo de ésta puede descender los niveles de colesterol hasta en un 25% y lo mejor de todo es que esta reducción se hace en base a lipoproteína de baja densidad (LDL), también conocida como colesterol malo, sin afectar de manera significativa las cifras de lipoproteína de alta densidad (HDL) o colesterol bueno, de acuerdo al libro Conocimientos Actuales sobre Nutrición, de Bárbara Bowman y Robert Roussell, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el 2003.   
Es beneficioso para este individuo consumir pescado sin freír.  Es decir, al horno, a la plancha, guisado o al vapor.
El médico recomendará reducir los lípidos en la dieta y hará los cálculos de acuerdo al peso y las condiciones de salud de enfermo.   
Actividad física para los que tienen triglicéridos altos
La actividad física puede ser ejercicios físicos programados por el médico y puede ser en el gimnasio o en cualquier lugar, incluyendo la casa.

El cambio de algunas actividades físicas puede ayudar como, por ejemplo, limpiar la casa, subir por los escalones en vez de usar el ascensor o caminar por lo menos 45 minutos todos los días.   

martes, 8 de diciembre de 2015

COMER CARNE A LA PARRILLA AUMENTA EL RIESGO DEL CANCER DE COLON Y RIÑON

                                                         Dr. Arcenio Estévez Medina.
Por mucho tiempo se ha dicho que el consumo de carne aumenta el riesgo de contraer cáncer y otras enfermedades.  El reporte de investigaciones demuestra que hay mayores posibilidades de sufrir de este mal al comer carne y que éstas se incrementan cuando consumimos estos alimentos preparados a la parrilla.
La Sociedad Americana Contra el Cáncer (American Cancer Society) se suma a estas publicaciones cuando aconseja limitar la ingesta de carne roja y procesada para prevenir el cáncer. 
Un estudio dirigido por la Dra. Xifeng Wu, del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Houston, Texas, reporta que el modo como cocinamos la carne puede incrementar el riesgo de cáncer de riñón y está comprobado que al hacerlo a la parrilla es una de ellas.
Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó hace poco tiempo que la carne procesada (embutidos y carnes curadas) puede contribuir a aumentar el riesgo de padecer cáncer de colon.  Al cocinarla a temperaturas elevadas crece la posibilidad de sufrir cáncer porque se liberan sustancias que podrían desencadenar esta enfermedad, entre ellos el cáncer de riñón, que ha sido asociado de manera especial a esta manera de preparar la carne, tan popular, según una investigación realizada con 650 pacientes con cáncer renal, publicada en la revista “Cáncer” el 9 de noviembre del año 2015.   Este estudio estableció relación entre los pacientes con cáncer del riñón y consumo de carne a la parrilla en más del 50% de los casos incluidos en la muestra. 
No sólo son las proteínas, también las grasas e hidratos de carbono, sometidos a altas temperaturas pueden promover el riesgo del cáncer de colon.  Por esta razón el queso, papas, carnes y plátanos fritos también son capaces de producir esta patología maligna que está cobrando tantas vidas.  Las pizzas, pasteles y quipes son otros alimentos que son sometidos a temperaturas elevadas en la preparación para ser consumidos. Todos debemos ingerir estos alimentos con moderación para reducir el riesgo de sufrir cáncer.
Los resultados de una investigación realizada por el Instituto Nacional del Cáncer, hecha en Toronto, Canadá, evidenció que con el calentamiento excesivo de la proteína se aumentó tres veces la posibilidad de producir cáncer en el consumidor de ésta.  Otros estudios demostraron que las altas temperaturas producen modificación de los aminoácidos contenidos en las proteínas de los alimentos y esto genera aminas heterocíclicas que pueden desencadenar el cáncer. 
El benzopireno es otra sustancia que se produce al someter los alimentos a elevadas temperaturas y también debemos evitar su consumo porque puede crear las condiciones para que se produzca cáncer en nuestro cuerpo.  Es un hidrocarburo policíclico aromático considerado cancerígeno, está entre las 10 sustancias más peligrosas para la salud humana.  Al preparar alimentos como las carnes y el pescado a la parrilla aumenta la posibilidad de que al ingerirlo usted sufra de cáncer.      

 

LA DIABETES TIPO 3: ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

                                        Dr. Arcenio Estévez Medina. 
Muchos le han llamado a la enfermedad de Alzheimer, diabetes 3, debido a la estrecha relación que se ha demostrado entre la diabetes y este mal, tercera causa de muerte en los Estados Unidos de Norteamérica, sólo superada por las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
De acuerdo a la Clínica Mayo las dietas ricas en hidratos de carbono están asociadas a un riesgo de 89 por ciento mayor de producir enfermedad de Alzheimer y las altas en grasa a menos de la mitad (por debajo del 44 por ciento).   Esto significa que debemos reducir el consumo de hidratos de carbono, sobre todo los refinados y también de las grasas, en especial las de mala calidad como las saturadas.  También el aumento del consumo de estos macronutrientes  se vincula a la aparición de diabetes.
El ejercicio físico y otras actividades de esta naturaleza reducen la producción de la proteína beta amiloide, asociada a la etiología de la enfermedad de Alzheimer.  También disminuyen el riesgo de sufrir diabetes.
Un tipo de beta amiloide, llamada ADDL, ha sido vinculado a la enfermedad de Alzheimer por un equipo de investigadores de la Universidad de Northwestern, en un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, dirigido por el Dr. William Klein, realizado en el año 2014.
Otras investigaciones han demostrado que hay insulina suficiente -en los pacientes con Alzheimer- para las neuronas de sus cerebros, pero que esta proteína tóxica –ADDL- afecta a los receptores de insulina de estas células, las hace resistentes a la insulina, se acumula la proteína, se forma la placa y empieza la memoria de la persona a fallar.  Esta es otra razón por la que muchos le llaman diabetes tipo 3 a la enfermedad de Alzheimer.
También se ha asociado al Alzheimer el uso de las estatinas, unos fármacos recomendados para el tratamiento de personas con elevaciones de los niveles de colesterol en sangre, porque estos medicamentos intervienen con la síntesis de colesterol, disminuyen la coenzima Q10, la vitamina K2 y neurotransmisores, reducen la biodisponibilidad de antioxidantes solubles en grasa y aumentan el riesgo de demencias, entre ellas el Alzheimer.
Algunas recomendaciones, además de su tratamiento médico, para el Alzheimer.
Lo mejor es que las personas con esta enfermedad o riesgo de padecerla mantengan una dieta con niveles normales de hidratos de carbono (50 a 60 % de los alimentos consumidos al día) y que sean en un alto contenido de estos nutrientes del tipo complejos y en menor de los refinados.  Esto, además de ayudar a prevenir el Alzheimer, también contribuye a reducir el riesgo de padecer diabetes.
Disminuir al máximo el consumo de alimentos procesados y refinados. 
Reducir el consumo de azúcar al 5 por ciento -o menos- de las calorías consumidas por la persona al día.

Realizar un mínimo de 30 minutos de caminata diaria o cualquier otra actividad física para que el sedentarismo no sea causa de ésta y muchas enfermedades más.

ALIMENTOS Y CANCER

                                      Dr. Arcenio Estévez Medina.
En la producción de cáncer interactúan múltiples factores, entre éstos los más importantes son: sustancias para preservar, dar color o sabor a los alimentos, el componente hereditario es apenas el causante de entre 2 y 3 por ciento de los tumores malignos.  Es increíble, que el estilo de vida y la alimentación sean factores tan decisivos en la causa de este terrible mal que azota a la humanidad de manera inmisericorde.  
Lo más difícil de entender es que al paciente sobreviviente del cáncer muy pocos médicos les diseñan una dieta para prevenir la reaparición de esta enfermedad y la vida sigue igual, no hay cambio en los hábitos, todo el mundo se sienta a esperar a que aparezca otra tumoración maligna.  Nadie se pone a pensar en la existencia de órganos en el cuerpo de esa persona que pueden ser blancos del mismo factor desencadenante del mal. 
El Instituto Americano del Cáncer plantea que dos de cada tres lesiones malignas se pueden evitar modificando la alimentación y cambiando el estilo de vida.
También es recomendable evitar los alimentos curados y ahumados.  Los nitratos y los nitritos, presentes en una gran cantidad de productos cárnicos, se transforman en nitrosaminas, sustancias consideradas, por muchos, cancerígenas.
Se recomienda que, dentro de lo posible, sean rechazados los alimentos producidos por manipulación genética.  Como pasa con un alto porcentaje del pescado que se consume, aunque también hay mucho de este alimento que es desarrollado por medio a la piscicultura, que dependiendo del alimento que les den puede ser muy dañino.  Una gran cantidad del pescado que se importa de Vietnam hacia nuestro país, crece encerrado, en ambiente controlado y como si fuera un pollo de granja.  En el 2010 la FDA de Estados Unidos autorizó la venta del primer animal genéticamente manipulado, el salmón AquaBounty, tenía casi el doble de tamaño y más del doble del peso de otro similar que no fue producido con esta tecnología.  Eso es lo que quiere el productor: aumentar sus beneficios sin importarle la salud del consumidor.
Por esta razón es que ha dado tanto trabajo en Estados Unidos para que escriban en las etiquetas de los productos si son o no producidos por manipulación genética.  En estos momentos el 90% del maíz y el 95% de la soya producidos en ese país son desarrollados con métodos transgénicos y se usan en la elaboración de los alimentos para un gran número de animales y del maíz se extrae un jarabe alto en fructosa, importante edulcorante usado en refrescos gaseosos y otras bebidas muy famosas en el mundo, algunas con el calificativos de que son de dieta. La soya transgénica ha sido asociada a numerosos tipos de cánceres en varios estudios.
La investigadora Irina Hermakova, de la Academia de Ciencias de Rusia, publicó un estudio donde se reportó que el 50% de las ratas hijas de madres alimentadas con soya transgénica murieron a las tres semanas de nacer; mientras que las ratas hijas de madres no alimentadas con soya modificada a nivel genético solo murió el 10%. .

La producción de alimentos transgénicos aumenta la incidencia de cáncer de hígado, cerebro, atrofia testicular y deterioro del sistema inmunológico, según revela una investigación del Dr. Arpad Pusztai, publicada por la revista The Lancet de Londres en el 1990. 

LAS CONSECUENCIAS DE USAR JARABE DE MAIZ ALTO EN FRUCTOSA PARA ENDULZAR.

                                                                     Dr. Arcenio Estévez Medina.
Cuando las más grandes empresas utilizadoras de azúcar de caña –fabricantes de bebidas gaseosas o sodas como les llaman en Estados Unidos de Norteamérica- decidieron cambiar este edulcorante, por jarabe de maíz alto en fructosa, además de arruinar a la producción de azúcar en países pobres, aunque se pensó que era la mejor decisión para la salud de los consumidores de estas bebidas, nadie se imaginaba la gravedad de las consecuencias, que evaluadas en estos momentos por la comunidad científica, son desastrosas.  A partir de ese tiempo una larga lista de enfermedades crónicas no transmisibles han matado a millones de personas en el mundo y este cambio ha sido señalado como una razón significativa de un alto porcentaje de estos males.
¡Cuán difícil es entender que un producto extraído del maíz produzca estos efectos!  Lo cierto es que el maíz usado para la fabricación de la mayoría de “sodas” es producido con manipulación genética.  Lo mismo está pasando con un alto porcentaje de la soya utilizada también por estas empresas para evitar que los sabores de sus bebidas se dispersen, emulsionen bien y floten, a través de un producto llamado Aceite Vegetal Bromado (conocido como BVO por su sigla en inglés), registrado de manera inicial como un retardante de llamas en los Estados Unidos de Norteamérica.  Este producto causa pérdida de la memoria e hipotiroidismo porque compite con el yodo ocupando sus receptores.  Algunas empresas lo han eliminado de sus artículos, como por ejemplo, la Pepsicola que, según lo reportado, se lo retiró al gatorade en el año 2013.
La manipulación genética ha ido aumentando mucho en los últimos años en los Estados Unidos de Norteamérica.  En el 2007, por ejemplo, el 89% de la soya en ese país era transgénica.  De igual forma el 83 % del algodón y el 61% del maíz.  Para el año 2014 se determinó que el 90 % del maíz era producido de esta manera y el 95% de la soya.  
Se sabe que el jarabe de maíz alto en fructosa, proviene, la mayoría de las veces de semillas manipuladas a nivel genético y aumenta los factores de riesgo de las enfermedades cardíacas en 2 semanas de iniciado el consumo, incrementa los niveles de colesterol malo (LDL), triglicéridos y ácido úrico en apenas 14 días de consumo consecutivo (Journal of Clinical Nutrition, de marzo del 2015).
De acuerdo a un informe de la Reunión Anual celebrada en el año 2013 por la American Heart Associatión, el consumo de bebidas azucaradas fue el responsable de 183 mil muertes en el mundo.  El país donde más personas murieron por esta razón fue México.
Los alimentos dulces aumentan la presión arterial porque inhiben la producción de óxido nítrico (un potente vasodilatador natural) en los vasos (Time Magazine) y esto produce un aumento de la resistencia vascular periférica y sube los niveles tensionales.
Las calorías provenientes de la fructosa (esto es el jarabe de maíz alto en fructosa usado para endulzar por la industria) y éstas son promotoras importantes de prediabetes y diabetes, empeora los niveles de insulina y la tolerancia a la glucosa aumentando el riesgo de sufrir hipertensión arterial (Clínica Mayo).
Se recomienda consumir menos de 25 gramos al día de fructosa, esto es por debajo  de 100 calorías por día.

Cuando el azúcar añadido llega a representar el 18 por ciento de las calorías diarias aumenta al doble la posibilidad de sufrir de prediabetes y diabetes, de acuerdo a una investigación del Dr. James DiNicolantonio, publicado en marzo del 2015 por Mayo Clinic Proceedings.