lunes, 21 de junio de 2021

RELACION ENTRE OBESIDAD Y ESTEATOSIS HEPATICA

 

RELACION ENTRE OBESIDAD Y ESTEATOSIS HEPATICA EN PACIENTES MAYORES DE 30 AÑOS EN EL HOSPITAL DR.  JOSE DE JESUS JIMENEZ, SANTIAGO, R.D. (Realizada del 5 abril al 2 de sept 2016).

Dr. Ramón Arcenio Estévez Medina*.

Dra. Rosilda Esther González Rodríguez**.

RESUMEN

Se encontró esteatosis hepática (grasa anormal en el hígado) de diferentes grados en el 80 por ciento de los usuarios con un IMC de 30 kg/m2 ó más.   El 99 por ciento de los casos estudiados tuvo niveles elevados del pliegue tricipital (PCT), lo que vincula, de manera directa, las cifras altas de esta medida con la obesidad y grasa en el hígado.  La mayoría de las personas que formaron parte del estudio tenían obesidad tipo l (54%).

La esteatosis hepática moderada fue la que se presentó con mayor frecuencia y se le diagnosticó a 41 usuarios.

De acuerdo a la circunferencia abdominal el 95 por ciento de los individuos que formaron parte del estudio tenía este parámetro elevado y esto lo vincula a un alto riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular.  Del mismo modo, según el índice cintura/cadera, el 83 por ciento lo tenía elevado y esto es también un factor de alto riesgo de sufrir esta patología.

La importancia de tomar el peso y la estatura como parte de los signos vitales, es que podemos pronosticar que la persona con el IMC elevado, presenta altos riesgos de esteatosis hepática, dislipidemia, diabetes, enfermedad cardiovascular entre otros males.  Con el simple hecho de conocer el peso de la persona, su PCT, estatura, circunferencia abdominal y cadera, podemos ayudar a prevenir muchos de estos males.  Si lo unimos a resultados de laboratorio clínico y estudios de imagenología es fácil diseñar un buen programa de prevención de estas enfermedades.   Es una razón de gran valor para luchar porque se le ponga más atención a estas medidas.     

MATERIAL Y MÉTODO

Se escogió a los usuarios (100 casos) que asistieron a la consulta de nutriología clínica del Hospital Dr. José de Jesús Jiménez Almonte de la ciudad de Santiago de los Caballeros, desde el 5 de abril al 2 de septiembre del 2016, que tenían 30 años o más cumplidos y un Indice de Masa Corporal (IMC) de 30 kg/m2 ó más.  Se clasificaron en los distintos tipos de obesidad y se revisaron sus resultados de sonografía abdominal, glucemia, lípidos (colesterol y triglicéridos), hemograma; se les tomaron medidas antropométricas (talla, peso, pliegue tricipital (PCT), cincunferencia abdominal y de la cadera e índice cintura/cadera).  Luego se procedió a determinar la relación entre IMC y los demás parámetros.  Después  fue calculado el riesgo de enfermedad cardiovascular en cada persona, según sus resultados. 

Los datos obtenidos en la investigación se consolidaron, fueron presentados en cuadros y gráficos.  Luego se llegó a las conclusiones.

*Doctor En Medicina, Doctor en Naturopatía, Master en Nutrición Clínica, Master en Herbología, Especialista en Nutriología Clínica.

**Doctora en Medicina, Magister en Radiología.

 

RESULTADOS, INTERPRETACIÓN Y ANÁLISIS DE LOS DATOS OBTENIDOS EN EL ESTUDIO.

SEXO

La mayoría de las personas incluidas en el estudio eran del sexo femenino y alcanzaron el 84 por ciento.  Mientras que el 16 por ciento correspondió al masculino.

EDAD

El mayor porcentaje de los casos era de las personas que tenían al momento del estudio entre 45 y 50 años de edad con 27 por ciento de los individuos estudiados.  Los que sus edades oscilaban entre 30 y 35 años fueron 19 casos (19%).   Las personas con más de 60 años llegaron al 12 por ciento de los individuos registrados.   Mientras los usuarios que tenían entre 40 y 45 años fueron 13 casos.  El 11 por ciento del universo investigado tenía entre 50 y 55 años.

Aquéllos casos cuyas edades estaban entre 35 y 40 años obtuvieron el nueve por ciento de los usuarios estudiados.  El mismo porcentaje lo reportaron los que tenían entre 55 y 60 años de edad.   

LUGAR DE RESIDENCIA

El mayor porcentaje de los casos estuvo representado por los residentes del Ensanche Libertad con un 38 por ciento, el segundo lugar fue ocupado por los que viven en el Ensanche Espaillat, con un siete por ciento.   Las personas que procedían de hogares ubicados en Los Salados alcanzaron el cinco por ciento.  Los residentes en Palmar Arriba, Villa González, fueron el cuatro por ciento de los casos.

Los usuarios provenientes de La Delgada, Los Cocos de Jacagua, Villa González, Altos de Rafey y La Ciénaga; alcanzaron tres casos cada uno.

De las personas residentes en La Gallera, Los Ciruelitos, Jardines del Oeste, Cerro Don Antonio, La Villa Olímpica y Buenos Aires; se registraron dos casos en cada uno de estos lugares.

Las Américas, Las Antillas, Las Colinas, Los Reyes, Gurabo, Ensanche Bermúdez, Barrio Los Santos, Mella l, Urbanización Miraflores, El Ingenio Arriba, Quinigua, Pedro García, Los Robles, Cuesta Colorada, Las Cayenas, Reparto Perelló y Urbanización Real presentaron un caso cada uno.

TIPOS DE OBESIDAD DE ACUERDO AL INDICE DE MASA CORPORAL (IMC)

El 54 por ciento de los casos estudiados tenía obesidad tipo l (IMC entre 30 y 34.9 kg/m2 de superficie corporal), en el 31 por ciento de las personas se diagnosticó obesidad tipo ll (IMC entre 35 y 39.9).  Mientras que los casos con obesidad lll (IMC entre 40 y 44.9) alcanzaron el 11 por ciento del universo y los que tenían obesidad lV (IMC de 45 y más) fueron el 4 por ciento.

 

IMC (kg/m2)

CANT DE CASOS

DIAGNÓSTICO

30-34.9

54

Obesidad tipo l

35-39.9

31

Obesidad tipo ll

40-44.9

11

Obesidad tipo lll (mórbida)

45 y más

04

Obesidad tipo lV (hipermorbida)

TOTAL

                100

 

Cuadro No. 1.  Cantidad de casos de acuerdo al tipo de obesidad e Indice de Masa Corporal (Dr. Estévez y Dra. Gonzáles, septiembre, 2016).

ESTEATOSIS HEPATICA Y OBESIDAD.

La mayoría de las personas incluidas en el estudio presentaron esteatosis hepática (80 %), mientras que el 20 por ciento no reportó hígado graso.  

RESULTADOS SEGÚN EL DIAGNOSTICO SONOGRAFICO

El porcentaje más alto de casos correspondió a esteatosis hepática moderada con 41 %.   Seguido por las personas a las que se les diagnosticó esteatosis hepática leve con 33 individuos.  De los casos estudiados al 20 por ciento se le reportó una sonografía con descripción de hígado normal.  Mientras que al 6 por ciento se le describió en la ecografía abdominal una esteatosis hepática severa.

 

DIAGNOSTICO SONOGRAFICO

No.  DE CASOS

PORCENTAJE

Normal

20

20

Leve

33

33

Moderada

41

41

Severa

06

06

TOTAL

100

100

Cuadro No. 2.  Investigación sobre relación entre obesidad y esteatosis hepática, según el diagnóstico sonográfico (Dr. Estévez y Dra. González, septiembre 2016).

COLESTEROL TOTAL

El 47 por ciento de las personas que formaron parte del estudio tenía colesterol total elevado (niveles sanguíneos por encima de 200 mg/dL).  Mientras que el 53 por ciento presentó niveles de este lípido en 200 o menos.

NIVELES DE TRIGLICÉRIDOS

A pesar de que muchas investigaciones afirman que los triglicéridos elevados (resultados por encima de 150 mg/dL) en sangre son una causa importante de esteatosis hepática, en nuestra casuística al 44 por ciento de los individuos se les reportó este lípido elevado, mientras que en el 56 por ciento del universo estas cifras estaban dentro de los parámetros normales. 

COLESTEROL TOTAL Y TRIGLICERIDOS ELEVADOS

El 26 por ciento de los individuos estudiados reportaron niveles elevados tanto de colesterol total como triglicéridos de manera simultánea.  El 74 por ciento no tenía ninguno de estos lípidos por encima de los parámetros establecidos como normales o sólo estaba uno de los dos elevado.

LIPOPROTEINA DE BAJA DENSIDAD (LDL)

De las personas obesas incluidas en la investigación el 42 por ciento tenía elevados los niveles de la lipoproteína de baja densidad (LDL), considerada un importante factor de riesgo para enfermedad cardiovascular y muerte prematura.

NIVELES DE GLUCEMIA

Al realizar la medición de los niveles de la glucosa en ayunas se encontró que el 27 por ciento de las personas estudiadas los tenía elevados (por encima de 110 mg/dL).  Mientras que el 73 por ciento reportó cifras normales de este hidrato de carbono. 

MEDIDA DEL PLIEGUE TRICIPITAL (PCT).

El PCT es un indicador del nivel aproximado de grasa en la persona y estaba elevado en 99 de los 100 casos tomados como universo.  Un solo individuo tenía niveles normales de esta medición.

CIRCUNFERENCIA ABDOMINAL, TIPOS DE OBESIDAD Y RIESGO DE SUFRIR ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR.

De acuerdo a la circunferencia abdominal tenemos dos tipos de obesidad, que están relacionadas con la distribución de la grasa del individuo y el riesgo de enfermedad cardiovascular:

a-.  Androide (también conocida como obesidad central o abdominal).  En ésta hay obesidad, pero la circunferencia abdominal está por encima de los niveles normales y se asocia a mayores riesgos de sufrir enfermedad cardiovascular.

b-.  Ginoide (conocida como obesidad periférica, la grasa está distribuida en los glúteos).  En ésta la persona tiene obesidad, pero su circunferencia abdominal no está por encima de los parámetros normales.  Esta obesidad también está asociada a enfermedad cardiovascular, pero el riesgo es menor que la Androide.

De todas las personas incluidas en el estudio 95 presentaron una circunferencia abdominal por encima de los niveles considerados normales  (hombres más de 102 cms , mujeres más de 88 cms).   Por tanto, el 95 por ciento del universo tiene alto riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular.  El 5 por ciento restante al medir la circunferencia abdominal ésta se encontraba normal  (tipo ginoide) y el riesgo de padecer estos males era menor.  

De los 16 hombres que formaron parte del estudio, 5 (31 %) tuvieron una circunferencia abdominal dentro de los parámetros normales.  Mientras que el 69 por ciento de estos tuvo este parámetro elevado con unos 11 casos.

Todos los casos del sexo femenino incluidos en la investigación (84) tuvieron la circunferencia abdominal por encima del límite de la normalidad.  Las mujeres que participaron en el estudio presentaron obesidad androide por tanto, el 100% de las damas incluidas en la investigación tienen alto riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular.

INDICE CINTURA/CADERA (ICC)

Se ha establecido que si el índice cintura/cadera (resultado de dividir la medida de la cintura, expresada en centímetros, entre la medida de la cadera en la misma unidad) está por encima de 1 en los hombres y de 0.8 en las mujeres, la persona tiene un alto riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular.

Partiendo de estos valores de referencia el 17 por ciento de los que participaron en la investigación tenía el ICC normal.  El 83 por ciento lo presentó por encima de los parámetros y por tanto, estaba en alto riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular.  De este último grupo 80 (96.4 %) eran mujeres y 3 (3.6 %) hombres.     

 HALLAZGOS EN EL HEMOGRAMA

Conteo de Glóbulos rojos

De los casos incluidos en la investigación 17 presentaron cantidad de glóbulos rojos por debajo de los parámetros normales.  De éstos, 12 eran mujeres (con menos de 4.2 millones de estas células) y 5 hombres (con cifras por debajo de 4.7 millones de glóbulos rojos).  Mientras que el 83 por ciento de los casos reportó una cantidad normal de glóbulos rojos.

Conteo de linfocitos

El 8 por ciento del universo tenía menos de 2000 linfocitos y el 92 por ciento reportó cifras por encima de esta cantidad.

En nutriología clínica es muy importante el conteo de este tipo de glóbulo blanco porque si está por debajo de los 2000 se considera que la persona está desnutrida desde el punto de vista de este indicador.

Hemoglobina

El 11 por ciento de los individuos incluidos en la investigación se le reportó la hemoglobina por debajo de 12 y el 89 por ciento la tenía por encima de esta cantidad.

Hematocrito

Se encontró que el hematocrito estaba por debajo de 37% en el 16 por ciento de los casos, mientras que el 84 por ciento lo tenía por encima de esta cifra, es decir, normal. 

 

CONCLUSIONES

1-.  El 80 por ciento de las personas con Indice de Masa Corporal (IMC) de 30 o más (obesidad) presentó esteatosis hepática, reportada por sonografía abdominal.

2-.  El tipo de esteatosis hepática más frecuente fue la moderada, con 41 por ciento de los casos.

3-.  Las personas cuyas edades estaban entre los 45 y 50 años representaron el grupo etario con mayor porcentaje de casos (27%).

4-.  El segmento poblacional con menor cantidad de casos de obesidad fue el que tenía entre 35 y 40 años de edad, con 9 por ciento.  También obtuvo este mismo porcentaje el grupo cuyos componentes estaban entre 55 y 60 años.

5-.  El sexo femenino aportó el mayor porcentaje de obesos con 84 por ciento.  Mientras que  el masculino alcanzó el 16 por ciento.

6-.  La mayor cantidad de casos correspondió a personas residentes en el Barrio Libertad de Santiago y representó el 38 por ciento del estudio.

7-.  Las personas con obesidad tipo l, fueron la mayoría de los casos estudiados (54%). 

8-.  El 47 por ciento de los usuarios que formaron parte del estudio presentó niveles altos de colesterol total.

9-.  La lipoproteína de baja densidad (conocida como colesterol LDL o colesterol malo) se encontró en el 42 por ciento de los casos estudiados.

10-.  El 44 por ciento del universo reportó los triglicéridos elevados.

11-.  Los niveles de glucosa en sangre estaban por encima de los parámetros normales en el 27 por ciento de las personas incluidas en la investigación.

12-.  Según los resultados de la medición de la circunferencia abdominal el 95 por ciento de los individuos estudiados la tenía elevada y por tanto, acarreaba riesgo alto de sufrir enfermedad cardiovascular. 

 13-.  De acuerdo al índice cintura/cadera (ICC) se determinó que el 83 por ciento de los casos incluidos en la investigación está en alto riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular, por habérsele reportado este parámetro elevado.

14-.  El 99 por ciento de los usuarios presentó niveles elevados del pliegue tricipital (PCT).  Lo que vincula este grupo a la esteatosis hepática de manera muy estrecha.

BIBLIOGRAFIA       

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BBC News.  April 6, del 2016.

CDC, USA.  Adult Obesity Facts, Overweight & Obesity.  Julio, 31, del 2016. 

Guerra Gonzalo.  Entrevista publicada por web consulta.com.

Journal of Hepatology. May 29, 2015.

Journal of the American Dietetic Association.  vol 110. Sept, 2010.

Medical News Today.  August, 10 del 2016.

Medical News Today.  August, 15 del 2016.

Medical News Today, August, 23 del 2016.

OMS. Dieta, Nutrición y Prevención de Enfermedades Crónicas.  Series de Informes Técnicos No. 916.  Ginebra, Suiza, 2003.

OMS.  Serie de Informes Técnicos, el No. 854.  El Estado Físico: Uso e Interpretación de la Antropometría.  Ginebra, Suiza, 1995.

Statistics About Diabetes.  American Diabetes Association (ADA), 2016.

The State-Journal Register. July, 15 del 2016.

Varela Alfonso.  Nota de Prensa de la Fundación Española del Corazón.  19 de Septiembre del 2011. 

Vos Miriam.  Los Azúcares Agregados y Riesgo de Enfermedad Cardiovascular en Niños. (Declaración Científica de la Asociación Americana del Corazón).  Estados Unidos, 22 de agosto, 2016.

 

 

sábado, 10 de abril de 2021

CARBOHIDRATOS, PROTEINAS Y LIPIDOS ANTES DE EMBARAZO

Mantener una ingesta adecuada de proteínas, lípidos e hidratos de carbono siempre debe constituirse en un objetivo de la pareja y por supuesto, del nutriólogo clínico, el obstetra y cualquier médico que esté vinculado al proceso de la preconcepción para lograr un embarazo saludable. 

Proteína y su relación con la fertilidad

El consumo excesivo de proteínas de origen animal, con reducción proporcional de la vegetal, puede conducir a problemas importantes de la fertilidad. Según una investigación realizada por Liliana González et al., publicada en la revista Nutrición Hospitalaria a través de su número, 35 extra 6, del 2018, demostró que con el simple hecho de consumir el 5% del valor calórico total en base a proteína vegetal, se reduce a más de la mitad la infertilidad por anovulación.

Lípidos y preconcepción

El número de los espermatozoides desciende cuando el hombre tiene en su dieta exceso de grasas saturadas (10 % o más del valor calórico total).  Por otro lado, cuando se ingieren grasas trans por encima de las cifras aceptadas como normales (cuando éstas se encuentran en el 1% o más de las calorías que se consumen en un día), se asocia a resistencia a la insulina y por supuesto, aumenta el riesgo de tener problemas en la ovulación y la calidad de los espermatozoides.

Mientras que se ha planteado que tener una alimentación rica en grasas monoinsaturadas mejora la fertilidad, tanto en el sexo masculino como en el femenino.

Incluir en los farmaconutrientes el omega 3, en el manejo de la mujer con diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico, reduce sus niveles de testosterona y mejora el riesgo de padecer infertilidad como consecuencia de la resistencia a la insulina.

En cuanto a los ácidos grasos, si la mujer consume alimentos ricos en omega 3, esto se relaciona con una buena calidad de la forma del embrión.

Los hidratos de carbono y su papel en la fertilidad

Estos nutrientes son imprescindibles para una fertilidad satisfactoria y de buena calidad, tanto en el sexo masculino como en el femenino.  La calidad del semen mejora mucho cuando se consumen alimentos con baja carga glucémica.  Esto, de acuerdo al índice glucémico, que es la rapidez con la que un alimento puede producir incremento del valor de la glucosa. Así, cuando este índice es alto, el riesgo de tener espermatozoides anormales aumenta y viceversa, cuando es bajo disminuye.  Es decir, que el riesgo es directamente proporcional al índice glucémico de los hidratos de carbono contenidos en la dieta de la persona.  Esta variable, cuando es baja, mejora la capacidad de fertilidad respecto a la ovulación porque se reduce el riesgo de resistencia a la insulina, aumentando la sensibilidad a ésta. 

Es importante destacar que solo los hidratos de carbono y los alimentos que los contienen cuentan con índice glucémico.  Por tanto, no debemos investigar este parámetro en los lípidos ni las proteínas.  También se debe tener claro que los alimentos con este indicador elevado incrementan la glucemia. 

El índice glucémico está basado en una escala que va del 1 al 100, siendo la glucosa, como sustancia, el indicador equivalente a 100, es decir el más alto.  Se considera que un alimento tiene un índice glucémico bajo cuando se le reporta un valor entre 0 y 55.  Lo ideal es que los hombres con problemas en la calidad de los espermatozoides, incluyan en sus dietas alimentos de este grupo.  Igual aquéllas personas diabéticas deben consumir, dentro de lo posible alimentos que estén en esta clasificación.

Entre los alimentos más consumidos en nuestra cultura alimentaria tenemos –según cifras suministradas por la organización no gubernamental española, Fundación para la Diabetes, en su Tabla de raciones de hidratos de carbono, - con un  índice glucémico bajo el arroz blanco cocinado, pastas, ajo, cebolla, espinaca, pepino, ají, puerro, rábano, lechuga, apio, berenjena, remolacha, repollo, tomate, berro, brócoli, plátano, zanahoria, manzana, piña, naranja, uva, pera, mango, cereza, ciruela, mandarina, aguacate, frutos secos, crema de maní, legumbres, leche y yogurt y cereales integrales.

Se incluyen en los que tienen un índice glucémico moderado (56 a 69), el arroz integral –contrario a lo que piensan muchas personas-, maíz enlatado, papa hervida, pan pita, melón y pasas.

Por otro lado, están los que tienen un índice glucémico alto (70 a 100) la glucosa, pan blanco, azúcar moreno y blanco, miel, papa frita, cerveza y cerveza sin alcohol, sandía, la mayoría de refrigerios y cereales procesados.

ALCOHOL, TABACO Y CAFÉ: SU RELACIÓN CON LA FERTILIDAD

El consumo de alcohol. Tomar esta bebida de manera excesiva reduce las concentraciones de estrógeno y testosterona.  También distorsiona el ciclo menstrual y la capacidad funcional de los testículos. 

El uso del tabaco es muy dañino, pues la nicotina en la sangre puede provocar espasmo vascular e hipoxia en varios órganos.  Esa hipoxia es capaz de afectar la fertilidad e inmunidad del paciente.  Al mismo tiempo que aumenta el riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer.  Es recomendable, para ambos miembros de la pareja, dejar de fumar antes del periodo de la preconcepción. 

En cuanto a tomar café y otras bebidas con cafeína como los refrescos carbonatados y su relación con la concepción, hay varios estudios; pero debemos destacar la presencia de contradicciones en los reportes de éstos.  Por ejemplo, una investigación de Fabiola Carolina Uday, publicado en el año 2019, con el título de Evaluación del riesgo toxicológico de la acrilamida del café de las marcas consumidas en zona urbana de la ciudad de Cuenca, donde no se demostró en el café en las cantidades que se consumía, por las mujeres incluidas en el estudio, que la cantidad de acrilamida no produjo condiciones para infertilidad en las mismas.

Aunque este estudio de Fabiola Uday, no demostró daño producido sobre la fertilidad con el consumo de café, la toxicidad de esta sustancia puede producir infertilidad en animales machos de laboratorio, según un estudio (Morales & Rufián, 2004), citado por esta investigadora.

La acrilamida se genera en el proceso de tostado del café y es un tóxico que se produce a partir de un aminoácido, llamado asparagina, reacciona con azúcares reductores (en especial la fructosa y glucosa) a temperaturas entre 120° y 180°C.  En el caso del café esto sucede cuando realizamos el proceso del tostado de este aromático grano para elaborar la tan consumida bebida.  De todas maneras la acrilamida ha sido clasificada como una sustancia probable carcinógena para los humanos.   Hay que destacar que la concentración de acrilamida es mayor en el café instantáneo que el preparado y tostado en la casa.

Otra situación que afecta la fertilidad es el uso de anticonceptivos por tiempo prolongado.  Se ha establecido que dificulta la posibilidad de embarazarse cuando la mujer decide tener hijos.

FERTILIDAD Y SU RELACIÓN CON LA GRASA Y EL PESO CORPORAL

Hasta hace poco tiempo se pensaba que el tejido adiposo, no tenía más función que amortiguar los traumatismos y servir de protección a órganos importantes.   Sin embargo, hoy se sabe que los niveles bajos o altos de grasa se relacionan con el descenso de la fertilidad, tanto en las mujeres como en los hombres.  Las células grasas producen adipocina, leptina, estrógeno y testosterona. Esto influye de diferentes maneras en la concepción, muchas veces de manera decisiva.  Sus niveles cambian de acuerdo al contenido de grasa corporal e interfieren con los procesos de desarrollo folicular, maduración y reproducción de los espermatozoides y ovulación.

Los niveles muy bajos o elevados de grasa en el cuerpo se asocian, en un alto porcentaje de casos, con problemas de la fertilidad.  Esto es debido a que estos cambios intervienen en el proceso de la ovulación y con el desarrollo de los espermatozoides, lo que se expresa con trastornos que dan al traste con la capacidad para reproducirse en la mujer y el hombre respectivamente.

La mayoría de hombres y mujeres obesos no necesariamente son infértiles, pero tienen más posibilidades de tener reducción de la fertilidad que los normopesos.  Las mujeres obesas presentan mayores niveles de estrógenos, andrógenos y leptina que las no obesas y esto les causa irregularidad del ciclo menstrual, insuficiencia ovulatoria, ciclos anovulatorios y amenorrea.

En los varones la obesidad se asocia a concentraciones bajas de testosterona, así como aumento de estrógeno y leptina.  Esto les reduce su capacidad de fertilidad. 

La leptina y la fertilidad

Es una proteína producida por las células grasas, que al fijarse a los receptores específicos del hipotálamo disminuye el apetito, aumenta el gasto energético y estimula la secreción de gonadotropina. 

Las concentraciones de leptina se elevan cuando los niveles de grasa corporal son altos, frenando el apetito y bajan cuando éstos descienden desencadenando el deseo de ingerir alimentos.

Una investigación publicada en el 2016 por Georgina García, Arturo Venebra y Ulises Aguilera, titulada Comportamiento de los ácidos grasos durante el embarazo adolescente, determinó que la leptina tiene efectos en el metabolismo de los lípidos maternos antes y después del parto en la adolescente.  En estos casos hay síndrome de resistencia de la leptina y se asocia a la salud de la madre y su hijo.  Lo que, según estos autores, provoca riesgo cardiovascular por resistencia periférica a la insulina, retroalimentado por una dieta rica en ácidos grasos, alta en hidratos de carbono y baja en proteínas. 

Debemos proponernos que la mujer, desde el momento que decide embarazarse, tenga una alimentación y nutrición equilibrada para su condición preconcepcional y luego, durante el embarazo, para evitar que desarrolle una resistencia a la leptina.   

El colesterol, ácidos grasos y su relación con la concepción    

Un estudio de Koppers Aj, Garg Ml y Aitken RJ, asegura que los espermatozoides de varones afectados por trastornos de la fertilidad presentan niveles de ácidos grasos muy altos, sin importar su peso corporal y esto afecta las mitocondrias de estas células y reduce su capacidad funcional.

Las dietas ricas en grasa y sobre todo si son altas en colesterol, afectan la motilidad del espermatozoide y reducen su calidad para la competencia por alcanzar y entrar al óvulo. 

Peso corporal y fertilidad                                             

La reducción del peso corporal en mujeres con obesidad y que tienen problemas para lograr una concepción efectiva ayuda a que haya una buena ovulación y una concepción satisfactoria.  De hecho, una investigación de Yomara Benítez et al., titulada Efectos de la obesidad en la reproducción humana femenina, publicada en el 2019, afirma que una pérdida de peso de 5 a 10% del peso corporal puede ser suficiente para restablecer la fertilidad y mejorar los marcadores metabólicos. 

IMC y fertilidad

Los hombres con infertilidad y un IMC de 25 y más kg/m2 deben tratar de perder peso y llevar este indicador a sus niveles normales para lograr mejorar la calidad de su semen.

Jenniffer Puerta, Alejandra Gómez y Walter Cardona, reportaron, en una investigación titulada Efecto de la disminución del índice de masa corporal sobre la calidad seminal, publicada en el 2019, que al reducir el 19 % del IMC en pacientes con sobre peso y obesidad registró una elevación en el 400 % del volumen seminal, la concentración espermática total del 220 %, la movilidad total en 121 % y la viabilidad espermática en el 38 %.  Estos resultados llevaron a los autores de este estudio a concluir que la obesidad está inversamente relacionada con la calidad seminal.  Este trabajo constituye una evidencia incuestionable de la efectividad lograda al descender el IMC en personas obesas masculinas, con sobre peso y problemas de fertilidad.

El IMC de 18.5 kg/m2 o menos, con frecuencia, es responsable de ciclos menstruales irregulares y falta de menstruación, de acuerdo a lo planteado por Loor Edwin et al., en el estudio Consecuencias y alternativas para las mujeres con problemas de infertilidad, dado a conocer por la Revista Científica Mundo de la Investigación y el Conocimiento en su Vol. 3, núm 3., del 2019. 

Por otro lado, se ha establecido que, por lo general, cuando el IMC es de 17.5, o menos, la usuaria tiene un problema de la alimentación. 

En cualquiera de los casos anteriores, ya sea por deficiencia o por exceso nutricional, la intervención del nutriólogo clínico, como parte del equipo multidisciplinario que maneja a la mujer, es fundamental para contribuir con la solución de este problema.

Una investigación, publicada en el 2016, realizada por Iván Orfo Méndez, presentada en la Universidad de Valladolid, titulada “Obesidad Femenina y su Relación con la Fertilidad”, reportó que hubo una significativa mejoría en la capacidad fértil de la mujer cuando estaba obesa y perdía peso.  Lo que se expresó con un aumento de embarazo entre el 40 y el 60 % en las mujeres que perdieron el 5 % o más del peso corporal.  Por otro lado, en las que no tuvieron reducción de peso no hubo concepción.

Numerosos estudios han concluido que niveles altos o bajos de grasas afectan la fertilidad en los dos sexos.  Esto es debido a que interfieren de manera directa en la ovulación y el desarrollo de los espermatozoides. 

La mujer tiene mayor concentración de grasa que el hombre como condición normal.  Además de esto la distribución corporal de la grasa en personas del sexo femenino juega un papel significativo en la infertilidad.  El tipo de obesidad es importante y para obtener este dato, debemos establecer el llamado Índice Cintura Cadera (ICC), que se obtiene dividiendo la medida de la cintura entre la de la cadera en cm.  A partir de este resultado y su interpretación determinamos que la persona tiene obesidad central o visceral si el cociente de esta operación matemática es mayor de 0.84 en la mujer y de 0.94 en el hombre. Esta aumenta el riesgo de una fertilidad reducida, menor frecuencia menstrual, un alto riesgo de enfermedad cardiovascular y de diabetes mellitus.  Mientras que la obesidad periférica es la que el ICC está por debajo de 0.71 en la mujer y 0.87 en el hombre.  Esta obesidad aumenta el riesgo de sufrir problemas de circulación periférica.   

Cuando el IMC baja de 20 kg/m2 se hace difícil activar y mantener las funciones normales de la reproducción en la mujer.  Por otro lado, una reducida concentración de grasa durante la adolescencia se asocia a demora en la edad de la menarquia y con menor fertilidad en el curso de la vida.  Además, las mujeres con baja concentración de grasa presentan amenorrea y retraso del tiempo de la concepción.  

Otro problema que afecta a la mujer es el síndrome de ovario poliquístico, una situación que compromete la capacidad de fertilidad en la mujer.  Por esa razón, no podemos olvidarnos de explorar la presencia de esta patología cuando estemos evaluando a una mujer para crear las condiciones óptimas en las que pueda lograr una buena concepción y seguir con un embarazo capaz de arribar, con viabilidad, a un feliz término.

LA NUTRICION EN LA PRECONCEPCIÓN

 La nutrición correcta es un factor decisivo para que haya una buena fertilidad.  Por esa razón debemos preocuparnos para que la pareja, involucrada en este proceso, reciba los alimentos que aporten los nutrimentos precisos para lograr el objetivo de la concepción y de manera simultánea, el debido crecimiento y desarrollo del producto de la gestación.

Una buena nutrición puede ayudar en el entorno donde se encuentran el óvulo y el espermatozoide para garantizar la concepción.  Esto es logrado a través de la presencia, en cantidad y calidad adecuadas de las hormonas que intervienen en este proceso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), se refiere a la infertilidad como una enfermedad del sistema reproductivo y la define como la incapacidad de lograr un embarazo clínico después de 12 meses o más de relaciones sexuales no protegidas. 

En la infertilidad hay una incapacidad plena de la persona del sexo masculino o femenino para concebir, es decir de uno o ambos miembros que constituyen la pareja para que se realice la gestación.  Algo importante, para referirnos a infertilidad, es que la ausencia de la procreación debe ser involuntaria.  Si algún miembro de la pareja está usando algún método anticonceptivo ya no es infertilidad, aunque el otro componente no lo sepa.

Los excesos y las deficiencias nutricionales: sus efectos en la preconcepción

Cuando tenemos una malnutrición por exceso de nutrientes, en ambos sexos, como la obesidad, la diabetes, la hiperuricemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y algunos trastornos hormonales se ve afectada la concepción.

En el caso de la obesidad se asocia a madres obesas la presencia de defectos del tubo neural en los hijos de ellas, diabetes, parto prematuro y cesárea.  Con reducir el peso antes de la concepción disminuyen, de manera sustancial, los riesgos de estos problemas.

Por otro lado, la desnutrición, tanto en el hombre como en la mujer, afecta la capacidad de la pareja para lograr una buena fertilidad.

FERTILIDAD: EJERCICIO, ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE

Para muchos, tanto en hombre como en mujer, el hecho de hacer ejercicios físicos de manera intensa les ayuda a tener un mejor desempeño de la función sexual y una buena fertilidad.  A diario nos encontramos con los gimnasios abarrotados de personas buscando una mejor apariencia física, función sexual y aumentar la esperanza de vida.  Es recomendable el ejercicio y las actividades que nos ayudan a aumentar el consumo de calorías, pero debemos cuidarnos de los excesos.

Antes de asistir al gimnasio, la persona debe ir al médico, preferiblemente al nutriólogo clínico, para que le haga una evaluación exhaustiva, que debe incluir, además del examen físico y valoración nutricional, los análisis de laboratorio clínico que permitan establecer, a ciencia cierta, el tipo de ejercicio físico, la duración, intensidad y frecuencia por semana, de acuerdo a la condición, estilo de vida y requerimientos de cada persona.  Todo esto debe ser individual y adaptado a las particularidades del caso. 

Debe estar claro que seguir la misma rutina e intensidad para un grupo de personas que llegan en un horario determinado al lugar de ejercitación, sin importar el sexo, edad, superficie corporal, tiempo y experiencia de entrenamiento, no es lo más recomendable.  Todo lo contrario, esto puede ser perjudicial para la salud y por esa razón un gran número de ellos presenta dolores musculares, cansancio, dificultad para moverse y hasta falta de interés por seguir en esta actividad.  El plan debe ser programado, progresivo hasta llegar a la meta propuesta y sobre todo acompañado de un diseño nutricional acorde al propósito para alcanzar un buen estado de salud.  Además de esto, tanto el ejercicio físico como la dieta deben ser gratificantes y no sentirse ni percibirse como un sacrificio.

En cuanto al ejercicio físico y su relación con la fertilidad, cuando se realiza, en el caso de las hembras, con gran intensidad la aparición de la menarquia se produce más tarde que aquellas que no los hacen de esta manera y con frecuencia desaparecen los ciclos menstruales.  En mujeres que practican atletismo de alto rendimiento se reportan ciclos menstruales anormales en más del 80% de ellas.  Esto afecta la capacidad de fertilidad en dichos casos.   Sin embargo, cuando se disminuye o abandona la intensidad de la actividad física, la mayoría de estas mujeres recupera su fertilidad.

No es malo hacer ejercicio físico a diario de manera moderada.  Por el contrario, esta es una buena práctica, siempre y cuando se realice de 30 a 45 minutos diario y hasta una hora es aceptable.  De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda alrededor de 150 minutos a la semana para una persona en condiciones normales y la embarazada sin complicaciones, entra en este grupo, lo que debemos asegurar es que los ejercicios, en ésta, no sean de alta intensidad.